lunes, 26 de noviembre de 2007


Gritan, bailan, e incluso cantan para capturar clientela:

El éxito no tiene precio

A pasos de La Vega Central y del centro de Santiago, se ubica un singular sector que de a poco se ha transformado en parte de nuestra idiosincrasia: el Barrio Patronato. Famoso por sus ofertas textiles, y gran variedad de tiendas a disposición de cualquiera que busca un buen vestir a un cómodo precio. Sin embargo, pocos conocen la ardua competencia que deben enfrentar día a día los comerciantes.


La maratón.
“¡Arriba!, ¡vienen los pacos!” Así, uno a uno, los vendedores se paran y salen disparados a esconderse en alguna de las calles del sector. Corren la voz a sus colegas vecinos y cada cual escapa lo más rápido posible. Uno de ellos, ante el aviso, camina como si fuera un transeúnte cualquiera y hace como si mirara la vitrina de un local chino. Tiene un amigo que trabaja en la tienda de en frente. Le deja sus bolsas de mercadería para que las cuide hasta su regreso, para cuando los “pacos” se hayan ido a la siguiente cuadra.
Y así es todos los días para los comerciantes ambulantes. Entre gestos y gritos, cada cual compite por vender la mayor cantidad de especies en medio de la calle: la última moda en vestidos, poleras, pañuelos, lentes de sol, perfumes, e incluso, los últimos estrenos en libros.

Adelante, ¡pase!
Calles angostas y mal pavimentadas. Cientos de tiendas repartidas a lo largo de ellas, junto con los llamativos carteles que anuncian ofertas y descuentos. Muchas dicen “ventas al por mayor”, y más de alguna tiene un escultural maniquí con la última moda afuera del local. Es el lugar de encuentro de muchos negociantes que van a comprar mercadería en grandes cantidades, para luego venderla y lograr mayores ganancias.
Los vendedores tratan de persuadir a gritos a los clientes: “¡Lleve la última moda!”, “sólo por hoy”, “oferta única”, “liquidamos toda la ropa”, son las frases más recurrentes para enganchar a los transeúntes, los que tratan de encontrar los mejores precios y bonitos diseños. Es el punto de encuentro de todos los sectores de Santiago. La famosa “picada” para la industria textil. También llamado “el sector de las tres B” (bueno, bonito y barato)

¡Yo lo vi primero!
Entre la multitud es posible hallar rostros de todo tipo. Padres cansados que batallan por que sus hijas logren comprar lo que buscan, jóvenes eufóricos que se empinan a tomar las últimas prendas de los canastos de ofertas. Señoras de edad, que tratando de caminar lento a pesar de los empujones de la gente, buscan modelos algo más recatados; mujeres con sobrepeso que buscan tallas XXXL, que sólo encuentran en el barrio Patronato. Incluso, madres que llevan a sus bebés de menos de dos años para comprarles sus primeras vestimentas son parte del escenario.
Es una guerra en la que gana el más hábil. Puede que se compre una prenda en un local, y luego de dar una vuelta a la manzana encuentre la misma en otro local, pero aún más barata. Y es que se repiten mucho las ofertas y los modelos. Lo que a veces va variando es la calidad de las telas y los colores.


¿Quién manda a quién?
Avanzando entre los rincones del barrio, podemos imaginarnos que estamos en tres países distintos; estamos seguros de estar en Chile y hasta escuchamos los gritos de nuestros compatriotas, pero si uno se aleja un poco más, se encuentra con tiendas y restaurantes ambientados al estilo Asiático. Rostros con los ojos achinados se esconden detrás de los mesones de perfumadas tiendas, las cuales tienen a la venta principalmente ropa y accesorios, mientras que los restaurantes proveen a los transeúntes de comida típica china.
“Abu el Rem”, es el principal local de comida árabe. Su especialidad: el Shawarma. Una especie de pan pita con carne adentro, salsas y verduras más un acompañamiento a elección. Tiene gran demanda y sus clientes afirman que tienen muy buenos precios. Además, también ofrecen comida casera para los que no gustan de la cocina internacional.
Es así como chilenos, árabes, coreanos y chinos, conviven en este barrio. Se disputan la clientela y buscan todo tipo de estrategia para vender más. Los extranjeros se van adecuando a nuestro idioma de una forma más silenciosa, pues se reservan los gritos y cánticos que llaman a la muchedumbre, mientras que chilenos y árabes se disputan las mejores ofertas y público a toda costa. Después de todo, el éxito no tiene precio.

3 comentarios:

MARIEL dijo...

les felicito por su iniciativa....y buscando las encontre por aqui la verdad es que una vez le escuche por tv a la sra patricia que tenia este tipo de ropa...
bueno ahora yo quisiera saber como me contacto para adquirir mas informacion, catalogos u otros yo soy de fuera de stgo..
algun telefono, email...
gracias

Unknown dijo...

Direcion local ubicacion

Unknown dijo...

Direcion local ubicacion